“No quiero cargar contra el Gobierno porque creo
que no tiene la culpa. Los políticos al final hacen caso de lo que dicen los
expertos y nadie en el mundo, ni los expertos, se esperaba esto, al ser un
virus nuevo”.
Esto lo dice, ahora que estamos en Semana Santa,
haciendo si se me permite un símil, un “Cristo de las sentencias” –el de la
Macarena que habría salido esta “madrugá” si el tiempo climatológico, y no los
hombres, lo hubiera permitido–, hecho hombre. No puede ser de otra manera que
se propague su opinión, como un virus, porque su opinión, es favorable al
Gobierno. Propalado a su vez en un estornudo, por un órgano propagandístico de
todos los que maneja el Ejecutivo (El Confidencial, del Grupo PRISA), y el
personaje es, ¡nada más y nada menos, que!:... Vicente del Bosque. ¡con dos
coj…! Intelectual y científico social y económico de la Escuela de Frankfurt.
No es un experto en biología molecular. No es un
virólogo de reconocido prestigio internacional, no es, siquiera, uno de los
“expertos” en césped y porterías, no. Es el entrenador de fútbol que le dio a
España su único mundial de la historia. Futbolista del Real Madrid…, y punto.
Pero solo eso basta en este país, para que tu manera de pensar y tu criterio,
cree opinión que se convierte en dogma. El tótem del fútbol, es poderoso.
Vicente del Bosque sentencia. Y no sin parte de
razón: ¡Coño, si en España hay veinte millones de entrenadores de fútbol, ¿por
qué no voy yo a hablar de política?... Se dirá el salmantino Marqués de Del
Bosque y confeso “rojo”.
Y por supuesto que este hombre puede decir lo que
le dé la real gana. Pero voy, como casi siempre, al fondo de la cuestión,
porque estas declaraciones las hace Del Bosque, el Marqués, en “Mundo
Deportivo”. Es decir, en uno de esos diarios deportivos que tanta gente lee
para enculturarse. Para adquirir conocimientos. Donde los asesores y expertos
de los gobiernos, beben para aconsejar a los políticos. Puro academicismo. Pura
solvencia docente e intelectual (ironía, claro). Y va El Confidencial, y lo
replica. Como el propio virus hace sirviéndose de malas artes para su duplicación
y así infectar a la gente.
Por fortuna, el coronavirus, COVID-19, pasará.
Como pasó la gripe aviar, la gripe A, la gripe “nueva” (como dice del Bosque)
de todos los años, etc. Se llegará a crear la vacuna que lo neutralice (no que
lo mate, ya que los virus no son seres vivos, por tanto no pueden morir); será
una cuestión de tiempo y de mucho dinero que ganará alguien. Se habrá llevado
por delante, cientos de miles o millones de personas como ha pasado en
pandemias que ha sufrido la humanidad a lo largo de la historia como la peste
bubónica del siglo XIV o la gripe española de 1919, antes fortuitas, y ahora ¿provocadas?
Nunca llegaremos a saber la verdad, sobre si la
pandemia, así como el virus, han sido la tercera guerra mundial por el control
del poder en el mundo de la geopolítica sin disparar un solo tiro, ni sacar
siquiera el sable. Pero lo que sí sabemos ya, con más argumentos que antes tras
sufrir esta grotesca experiencia de confinamiento forzoso y pérdida de libertades
–como más importante–, y la provocación de una crisis económica sin precedentes
que se nos viene encima en los próximos meses, que sigue sin existir, por
desgracia, una vacuna eficaz que nos aísle de por vida, de los políticos que
padecemos, y una casta mediática a su servicio, más patógena como enfermedad,
que el propio COVID-19.

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